Desde Moisés hasta David (II/II)

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Conocer el Antiguo Testamento es conocer la Biblia, pues forma parte de ella. Los relatos que contiene son esencial, pues Ntro. Señor dijo que no vino a abolirlo, sino a completarlo.

LEGISLACIÓN SOCIAL

¿Cuál era el fin de la legislación social? Constituir al pueblo judío en cuerpo de nación.

¿Qué contenía esa legislación? Contenía el derecho político, civil, militar y penal.

Derecho político

¿Cómo estaba dividido el pueblo hebreo? Estaba dividido en tribus, familias y casas.

¿Quién era el jefe supremo de la nación? El mismo Dios. Los jueces, y posteriormente los reyes, eran los escogidos por Él y debían gobernar conforme a sus órdenes. Él era el único Señor: la tierra le pertenecía; el único acreedor: Él remitía las deudas cada cincuenta años. Disponía de todo de una manera absoluta, mandando a la par a los cuerpos y a las conciencias.

¿Cómo se llama esta forma de gobierno? Teocracia, o gobierno de Dios.

¿Había distinciones entre los Hebreos? No había más que las que provenían del derecho de primogenitura. En lo demás, todos los ciudadanos eran iguales ante Dios y ante la ley.

¿Qué derechos confería el derecho de primogenitura? Los de cabeza de familia o de tribu.

Derecho civil

¿Cómo se administraba la justicia? Los casos de litigio se juzgaban a las puertas de la ciudad por jueces determinados; los casos graves o difíciles podían denunciarse ante los sacerdotes.

La familia 

¿Qué derechos tenía el padre sobre sus hijos? Tenía derechos muy amplios; pero no el de vida y muerte sobre sus hijos, como en las naciones paganas.

¿Cuáles eran los deberes de los padres para con sus hijos? Debían darles instrucción religiosa, esto es, enseñarles el temor de Dios, darles a conocer los preceptos de la ley y enseñarles todas las maravillas que el Señor había obrado en favor de su pueblo. “Y estas palabras, que te mando yo hoy, estarán en tu corazón y las contarás a tus hijos” (Deut., VI, 6, 7) –  “Enseñad a vuestros hijos a meditarlas” (Deut., XI, 19).

¿Cuándo cesaba la patria potestad? Para las hijas terminaba en el acto de su matrimonio; para los hijos duraba hasta la muerte del padre.

¿Cómo se repartía la herencia? Este reparto no se hacía hasta la muerte del padre. Al primogénito correspondía parte doble; las hijas no recibían nada, a no ser que no tuviesen hermanos. A falta de herederos directos, la sucesión pasaba a los parientes colaterales más cercanos.

¿Qué prescripciones relativas al matrimonio contenía la ley? Prohibía el matrimonio entre parientes cercanos; lo toleraba con las extranjeras, con tal que no fuesen cananeas; pero des­pués de la cautividad, sólo fue permitido desposarse con hebreas. La viuda sin hijos volvía a su familia; estaba protegida por la ley. Se permitía el matrimonio entre tribus, excepto cuando la hija era heredera de los bienes de su padre; caso en el que estaba obligada a tomar esposo en su propia tribu. Cuando una mujer quedaba viuda sin hijos, su cuñado podía casarse con ella, y el primer hijo que tenía era tenido por hijo del difunto: en esto consistía la ley del levirato (Deut., XI, 19).

El prójimo 

¿Por qué no permitía la ley el trato con los cananeos? Por el peligro de perversión que ese pueblo hubiera hecho correr a los Israelitas. “No harás alianza con ellas (las naciones cananeas)” (Deut., VII, 2).

¿Cómo debían ser tratados los viajeros y los extranjeros? Como los habitante del mismo país. “Mas esté entre vosotros (el extranjero), como el natural de la tierra…, porque vosotros fuisteis también extranjeros en la tierra de Egipto” (Levit., XIX, 34).

¿Cuántas clases de esclavos distinguía la ley mosaica? Dos clases: 1ª a los esclavos hebreos, más bien siervos que esclavos propiamente tales, que volvían a ser libres, si querían, al cabo de seis años, o a más tardar en el año jubilar; 2ª los extranjeros, que llegaban a ser esclavos por compra, por herencia o como prisioneros de guerra; disfrutaban de ciertos derechos y estaba prohibido tratarlos con dureza.

¿Qué mandaba la ley en lo concerniente a los pebres y extranjeros? Obligaba al dueño de un campo a dejar algo para el pobre y el extranjero cuando se hacía la recolección y la vendimia; lo que la tierra producía espontáneamente el año sabático a ellos pertenecía tenían además alguna participación en los diezmos. “No quieras despreciar al hombre justo pobre” (Ecli., X, 26).

La propiedad

¿Qué prescribía la ley tocante a la propiedad y a lo que a ella se refiere? La propiedad debía ser respetada. El que había causado algún perjuicio a su prójimo estaba obligado a reparado. Era un deber buscar al dueño de un objeto perdido. El depósito era considerado como cosa sagrada. El que alquilaba jornaleros estaba obligado a pagarles el jornal antes de la puesta del Sol. El préstamo era una limosna; no se permitía percibir interés alguno de los que fuesen israelitas. Estaba prohibido tomar como garantía objetos de primera necesidad. El deudor insolvente, a quien se habían embargado los bienes, volvía a posesionarse de ellos, a más tardar, en el año jubilar. No toques los términos de los pequeñuelos, ni entres en el campo de los huérfanos: porque fuerte es el pariente de ellos, y Él  juzgará la causa de ellos contra ti” (Prov., XXIII, 10, 11). ^

Derecho militar

¿Qué prescribía la ley tocante a la guerra? El jefe militar no debía recibir en las filas del ejército sino a voluntarios libres y valerosos. Antes del combate debíase ofrecer la paz al enemigo; si la aceptaba, se le consideraba sólo como tributario; si no la aceptaba, podíase pasar a filo de espada a los guerreros, pero había que respetar a las mujeres, a los niños, a los ancianos y los rebaños. El soldado debía purificarse antes de dar la mano a un hermano y a un amigo. Todo el código militar tendía a inspirar horror a la sangre.

Derecho penal

¿Por qué consideraba la ley mosaica todos los crímenes como pecados contra Dios? Porque  Dios era el Soberano y el Legislador de la nación y además, porque todo crimen es una ofensa hecha a Dios.

¿Qué crímenes castigaba la ley? 1° Los crímenes contra Dios: la idolatría, reputada el mayor de los crímenes, la blasfemia y la violación del Sábado. 2º Los crímenes contra el prójimo: el homicidio, los golpes y las heridas, la rebelión contra la autoridad paterna; las faltas contra las buenas costumbres; la difamación y el falso testimonio. Los crímenes contra Dios, el homicidio y el adulterio eran castigados con pena de muerta.

¿Qué penas se imponían? 1° La pena de muerte por lapidación, la espada, y a veces por el fuego; 2° los castigos corporales que consistían en la flagelación (treinta y nueve azotes) o en la mutilación; el que había mutilado voluntariamente a su prójimo, perdía el mismo miembro, a menos que se rescatase; 3° la multa proporcionada al perjuicio causado; 4º la prisión, que sólo estuvo en uso en tiempo de los reyes, como medio de corrección y castigo.

Excelencia de la ley mosaica

¿Qué hay que admirar en la ley mosaica? En la legislación religiosa deben admirarse la sublimidad de los dogmas, la pureza de la moral y la santidad del culto. En la legislación política, civil, militar y penal deben admirarse la sabiduría, suavidad y equidad de las leyes, y su perfecta conveniencia con los tiempos, lugares, clima, inclinaciones y necesidades del pueblo para el que habían sido hechas.

¿En qué supera la legislación mosaica a la de los demás pueblos de la antigüedad? En que en ella vemos la familia fuertemente constituida; la protección concedida a la mujer y al niño; la ambición de la autoridad política contenida por la autoridad espiritual; la igualdad civil, que excluye la distinción entre patricios y plebeyos; el equilibrio de la propiedad, establecido por la prohibición de enajenar definitivamente los bienes, y por la condonación de las deudas cada cincuenta años; la prohibición del pillaje y de las matanzas inútiles durante las guerras; el mandato absoluto de conservar las leyes sin cambiar nada en ellas; de suerte que, salvo ligeras adiciones introducidas en el transcurso del tiempo, el código hebreo rigió al pueblo israelita durante catorce siglos.

¿Puédese explicar humanamente esta legislación? No: pues Moisés, que vivía en medio de las tinieblas de la idolatría, no hubiera podido crear de una vez, sin divina inspiración, tan maravilloso conjunto de instituciones.

Entre las observancias que Moisés impuso a los Hebreos, ¿no había muchas superfluas? No: en aquel entonces eran necesarias para separar al pueblo de Dios de los demás pueblos, y servían como de barrera a la idolatría.

¿Cuál era el fin de la ley mosaica? Preparar las vías a una ley más perfecta, menos cargada de ceremonias y más fecunda en virtudes. “El fin de la ley de Cristo” (Rom., X, 4).

Virtudes y gloria de Moisés

¿Por qué llama la Sagrada Escritura a Moisés siervo de Dios? Porque le fue siempre fiel y lo sirvió con mansedumbre, sencillez, humildad y desinterés.

¿Qué elogio hace la Sagrada Escritura de Moisés? Ensalza su sabiduría y su poder, lo considera como un caudillo con quien nadie puede compararse y cuya memoria se bendice. “Moisés llegó a ser varón poderoso tanto en palabras como en obras” (Hech., VII, 22) –  “Moisés amado de Dios y de los hombres, cuya memoria está en bendición. Le hizo semejante a los santos en la gloria. Le dio preceptos cara a cara, y ley de vida y de doctrina; para que enseñase a Jacob su testamento y sus juicios a Israel” (Ecli., XLV, 1, 2, 6) –  De allí adelante no se levantó en Israel un profeta como Moisés, con quien el Señor conversase cara a cara, ni que hiciese todos aquellos milagros y portentos que obró cuando le envió el Señor a tierra de Egipto” (Deut., XXXIV, 10, 11).

¿Por qué no entró Moisés en la Tierra prometida? En expiación de la falta de desconfianza que cometió al herir por segunda vez la roca de Cades para proporcionar agua a los Hebreos.

¿Qué quería Dios dar a entender disponiendo que su profeta muriera a la vista de la Tierra prometida? Que la ley escrita sólo conducía a su pueblo a la puerta de su heredad, y que Josué, o Jesús, era quien debía introducido en la verdadera Tierra santa.

¿Cuál es la principal gloria de Moisés? La de haber recibido de Dios mismo la promesa explícita del Redentor, haber sido una de sus figuras más salientes, y haber preparado, por medio de instituciones religiosas y sociales admirables, la ley de gracia traída al mundo por Jesucristo.

Josué

¿Cómo introdujo Dios a su pueblo en la tierra de Canaán? Por medio de milagros no menos admirables que los que obró para sacarlo de Egipto.

¿Qué milagros son esos? 1º El Jordán suspendió su curso, dejando paso libre al pueblo; 2º los muros de Jericó, que defendía toda la tierra de Canaán, cayeron por sí solos; 3º el Sol se detuvo por mandato de Josué, en la batalla de Maceda, para que pudiese llevar a cabo la completa derrota del enemigo. Al cabo de siete años, por la protección divina, más bien que por el valor de sus tropas, se apoderó Josué de la mayor parte de la Tierra prometida.

¿Qué suerte cupo a los pueblos cananeos sobre quienes Dios había echado su maldición? Parte de ellos perecieron en las batallas; otros se quedaron en el país, y los demás, expulsados del territorio, fueron a establecerse en África. “Y cuando (esas naciones) te las entregare el Señor Dios tuyo, las pasarás a cuchillo sin dejar uno solo” (Deut., VII, 2).

¿Cómo sirvieron esos pueblos a los designios de Dios? Haciendo brillar: 1º la paciencia de Dios que los perdonó durante mucho tiempo; 2º su profunda sabiduría, y la maravillosa protección dispensada a su pueblo, puesto a prueba en Egipto y en el desierto, e introducido en la Tierra prometida mediante prodigios inauditos; 3° su justicia; que dispuso expiaran por fin los cananeos sus crímenes abominables.

¿Cuál fue la misión de la tribu de Judá en la conquista del país de Canaán? Dios quiso que esta tribu, que se había distinguido más que las otras por su número, valor y dignidad, fuese al frente de ellas por lo cual declaró que había entregado el país en manos de Judá.

¿Qué parte tocó a esta tribu en el reparto de la Tierra prometida? El país de los Jebuseos, cuya capital era Jebús o Jerusalén, destinada a ser la ciudad santa y lugar principal de la religión.

¿Qué hizo Josué antes de morir? Congregó a los Israelitas y renovó solemnemente la alianza de la nación con Dios, prediciéndoles, como Moisés lo había hecho, que si eran fieles a la ley de Dios, el Señor los bendeciría, vencerían a sus enemigos y disfrutarían de gran prosperidad; pero que si, por el contrario, se hacían prevaricadores, Dios les maldeciría, se verían oprimidos por los otros pueblos y agobiados de calamidades (Deut XXX; Josué XXIII).

Los jueces

¿Fueron fieles los Israelitas a la ley de Dios? Lo fueron mientras vivieron los ancianos que habían sido testigos de los milagros obrados por Dios en su favor, mas después incurrieron repetidas veces en la idolatría.

¿Cómo los trató el Señor? Reduciéndolos a servidumbre cada vez que cayeron en la idolatría, y devolviéndoles la libertad siempre que se arrepintieron.

¿Cómo se llamaban los libertadores del pueblo de Israel? Llamábanse Jueces. Con todo, no eran magistrados políticos encargados de administrar las doce tribus; y antes de Helí y Samuel, ni siquiera fueron jueces destinados a administrar justicia. Su misión era militar, y consistía en libertar al pueblo de la opresión de sus enemigos.

¿Quiénes fueron los jueces más notables? Gedeón; que derrotó a los Madianitas con solos trescientos hombres; Jefté, que triunfó de los Amonitas y se hizo tristemente célebre por su voto temerario; Sansón, que dotado de fuerza prodigiosa fue el terror de los Filisteos; Heli, cuya debilidad en la corrección de sus hijos fue castigada con una muerte trágica y con la pérdida del Arca que cayó en poder de los Filisteos; Samuel, que desterró la idolatría de todas las tribus, hizo reinar en ellas la paz y fue modelo constante de piedad y fidelidad.

¿A quién debió Samuel tan preciosas virtudes? Después de Dios, a su madre Ana que lo había obtenido por sus oraciones y consagrado al Señor desde su más tierna infancia.

¿Qué sentimientos produjo este favor en el corazón de Ana? Los de un vivo reconocimiento hacia Dios, expresados en un cántico sublime, en el cual se designa por vez primera al Mesías con el nombre de Cristo. “El Señor juzgará los términos de la tierra, y dará el imperio a su rey, y ensalzará el poder de su Cristo” (Reyes II, 10).

¿Qué otro señalado servicio hizo Samuel a su pueblo? El establecimiento de las escuelas de profetas.

¿Qué eran esas escuelas de profetas? Eran instituciones regulares de instrucción religiosa, cuyos miembros, reunidos en comunidad gobernada por un superior llamado. Padre o Maestro, se dedicaban a alabar a Dios y a estudiar la ley. Eran llamados hijos de los profetas, y de entre ellos sacó Dios a quienes hizo órgano de sus voluntades.

Rut

¿Qué interés referente al Mesías ofrece el tierno episodio de Rut? Rut era Moabita y vivía en tiempo de los Jueces. Quiso seguir a Belén a su suegra Noemí: “Adondequiera que fueres iré, le dijo, y donde, morares, yo también moraré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Rut I, 16). Mereció por sus virtudes llegar a ser esposa de Booz, uno de los progenitores de David, y figurar así en la genealogía de Jesucristo, el cual ha querido mostrar, con descender de una extranjera, que no sólo es el Salvador de los Judíos, sino de todos los pueblos de la tierra.

Los reyes – Saúl

¿Por qué régimen se gobernaban los Hebreos antes de la fundación de la monarquía? Por el régimen patriarcal. Eran independientes unos de otros; no tenían más jefe ordinario que los cabezas de familia y de tribu, ni otro lazo común que el lazo de la religión.

¿Por qué pidieron rey los Israelitas? Porque Samuel era ya anciano y la conducta de sus hijos irritaba al pueblo; además, los Filisteos habían penetrado hasta el interior del país y oprimían a los Israelitas con su férreo yugo. La necesidad de defenderse contra ellos impulsó a los Israelitas a desear un rey capaz de ponerse’ al frente de los ejércitos y de conducirlos a la guerra.

¿Qué hizo Samuel? Consultó al Señor, quien le ordenó que accediera a los deseos del pueblo. Dios le hizo saber que había elegido a Saúl, de la tribu de Benjamín, por rey de Israel.

¿Se mostró Saúl digno de la elección de Dios? No: pues pronto quiso hacerse independiente del profeta Samuel, que representaba a Dios para con él, y por tanto, sustituir la teocracia por el despotismo oriental.

¿Cómo manifestó Saúl su independencia? Ofreciendo un sacrificio que sólo Samuel debía ofrecer; perdonando la vida, contra la orden expresa de Dios, en una guerra contra los Amalecitas, al rey Agag, y guardando lo mejor de los rebaños y del botín arrebatados al enemigo.

¿Qué le dijo Samuel? Que la obediencia vale más que el sacrificio. “Mejor es la obediencia que las víctimas, y el obedecer, mejor que ofrecer el sebo de los carneros” (Reyes XV, 22).

¿Qué fue de Saúl después que Dios lo hubo rechazado? Saúl, que hasta entonces había sido feliz y vencedor de los ene­migos de Israel, fue presa de frecuentes accesos de profunda melancolía, y vio a los Filisteos levantarse más fuertes y poderosos que nunca. Una negra envidia le impulsó a perseguir a David y a asesinar, por odio a él, a ochenta y cinco sacerdotes. Viéndose dominado por el mal espíritu y abandonado de Dios, recurrió a prácticas supersticiosas: por medio de la pitonisa de Endor, consultó al mismo a quien no había escuchado durante su vida, a Samuel, de quien recibió el oráculo siguiente: “El Señor cortará tu reino de tu mano, y lo dará a tu prójimo David, porque no obedeciste a la voz del Señor… Mañana tú y tus hijos seréis conmigo, y el Señor pondrá también el campamento de Israel en mano de los Filisteos” (Reyes XXVIII, 17-19). Al día siguiente sucumbía en su derrota. David lo lloró largo tiempo, pues no había correspondido a sus injusticias sino con la más admirable magnanimidad.

RESUMEN

Misión de Moisés.- Cuando el pueblo de Israel empezaba a inclinarse a la idolatría, resolvió Dios sacarlo de la esclavitud de Egipto con el fin de conservar el sagrado depósito de la Revelación. Investido Moisés del poder del Señor, hirió a Egipto con diez plagas que determinaron a Faraón a dejar salir de su reino a los Hebreos. El Señor conservó a su pueblo en el desierto por medio de numerosos milagros, y castigó severamente a los infieles. Le dio la ley del Sinaí.

Ley mosaica.- Dos partes se distinguen en la ley mosaica: la primera, perpetua y universal, contenía los diez mandamientos de Dios; la segunda, temporal y peculiar a los Israelitas, contenía cuanto se refería al santuario y a sus ministros, a los sacrificios, al sábado y a las fiestas, a ciertas prescripciones particulares, a la organización de la sociedad y al derecho criminal.

Legislación religiosa.- El santuario de los Hebreos, antes de la construc­ción del templo, fue el tabernáculo, o tienda portátil. Dividíase en dos partes: el Sancta y el Sanctasanctórum, en donde se guardaba el arca de la alianza. Las funciones del culto estaban confiadas a la tribu de Leví. Los sacerdotes tenían por misión ofrecer los sacrificios, y los levitas eran sus ministros. Los sacrificios se dividían en cruentos e incruentos. Los sacrificios cruentos comprendían: el holocausto, el sacrificio por el pecado, el sacrificio por el delito y el sacrificio pacifico. Los sacrificios incruentos consistían en la oblación de algún objeto inanimado. La celebración del sábado consistía en abstenerse de toda obra servil, y en la ofrenda de un holocausto. Los Hebreos santificaban también el año sabá­tico, que ocurría cada siete años, y el año jubilar, cada cincuenta años. Las fiestas principales del año eran las de Pascua, Pentecostés, los Tabernárculos y la Expiación. Las demás prescripciones religiosas se referían a la circuncisión, a la ofrenda de los primogénitos, a la prohibición de ciertos alimentos, a la purificación de las impurezas legales, a los votos y al juramento. 

Legislación social.- El pueblo se dividía en tribus, familias y casas. El Gobierno era teocrático. La ley mosaica daba derechos muy amplios a los padres sobre sus hijos. El reparto de bienes sólo se efectuaba a la muerte del padre – La ley concedía a los pobres cuanto la tierra producía espontáneamente durante el año sabático. Los extranjeros viajeros debían ser bien tratados. Había dos clases de esclavos: los esclavos hebreos, más bien siervos que esclavos, y los extranjeros, que podían serlo por compra o por efecto de la guerra. La propiedad debía ser respetada. El depósito era cosa sagrada. El deudor insolvente cuyos bienes habían sido vendidos, volvía a posesionarse de ellos el año jubilar, a más tardar. El jefe militar sólo debía admitir en las filas del ejército a los voluntarios libres y valerosos. Todo el código militar tendía a inspirar horror a la sangre. La ley castigaba con pena de muerte la idolatría, la blasfemia, la violación del Sábado, el homicidio y el adulterio. También castigaba con penas físicas las faltas contra las buenas costumbres, la rebelión contra la autoridad paterna, los golpes y heridas, la difamación y el falso testimonio. 

Excelencia de la ley mosaica.- La legislación mosaica supera a todas las demás legislaciones de la antigüedad por la sabiduría, suavidad, equidad y perfecta conveniencia de sus prescripciones.

Virtudes y gloria de Moisés.- La Sagrada Escritura llama a Moisés el siervo de Dios, porque fue completamente fiel y sirvió al Señor con sencillez, humildad y desinterés.

Josué- Dios hizo entrar en posesión de la tierra de Canaán al pueblo hebreo por intermedio de Josué, que obró estupendos prodigios: el Jordán detuvo su curso, los muros de Jericó cayeron milagrosamente, a su voz el Sol se detuvo. Antes de morir, predijo Josué a los hebreos, como lo había hecho Moisés, que si eran fieles a la ley de Dios, serían vencedores de sus enemigos y gozarían de gran prosperidad, mas si prevaricaban, Dios los maldeciría y se verían oprimidos por las demás naciones.

Los jueces.- El Señor trató a su pueblo ya con rigor, ya con bondad según le era infiel o sumiso. Los jueces fueron los libertadores de Israel; los más notables fueron Gedeón, Jeflét,  Sansón, Saúl  y Samuel.

Rut.- Moabita, mereció por sus virtudes ser la esposa de Booz, uno de los progenitores del Mesías.

Saúl.- Hasta Samuel los Hebreos habían vivido bajo el régimen patriarcal. Eran independientes unos de otros; no tenían más jefe ordinario que los jefes de familia y de tribu, ni otro lazo común que el de la religión. Los desórdenes de los hijos de Samuel y las invasiones de los Filisteos impulsaron al pueblo a pedir un rey. Saúl fue elegido por Dios y consagrado por Samuel; mas después, queriéndose hacer independiente del profeta, fue rechazado por Dios.

Parte II de II (Aquí la Parte I)

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